Miércoles, 25 Marzo 2015 16:45

Cuestión de respeto

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La campaña de la Dirección General de Tráfico (DGT) enunció un problema de forma clara y contundente: «La droga mata a 1.000 personas al año en la carretera». Por otro lado, la DGT también nos comunica que el número de fallecidos en accidentes de tráfico en vías interurbanas, en el año 2014, ha sido de 1.131.

Es decir, como conclusión y según la DGTde no haber sido por las drogaslos fallecidos en carretera habrían quedado reducidos a sólo 131 en el año 2014.

Después de hacer este cándido y simplista razonamiento –no basado en ninguna otra cosa que no sean esas cifras y observaciones oficiales rimbombantemente comunicadas por la DGT- seré totalmente sincero si digo que no consigo entender qué se pretende con este tipo de frivolidades en una información que afecta a vidas perdidas.

Como ciudadanos, sólo pedimos… o mejor dicho, “exigimos” un poco de respeto, nada más.

En España no se investigan los accidentes de tráfico de forma sistemática y, por tanto, todo lo que sea hablar de «causas» de los accidentes de tráfico conlleva una gran parte de falta de rigor y especulación.

A la DGT se le han trasladado –a través de muy diversos agentes sociales implicados en la mejora de la seguridad vial- numerosos problemas que afectan a la seguridad vial de los ciudadanos, incluido el más elemental de todos ellos: las grandísimas carencias en la formación de conductores.

Es simplemente inmoral que a un ciudadano se le permita conducir un vehículo habiendo recibido únicamente la formación que hoy mínimamente se le exige acreditar que posee tras su paso por una autoescuela.

Los ciudadanos consideramos que ya es la hora de que la DGT salga de su ensimismamiento innato y comience a prestar atención a las causas reales de los accidentes de tráfico. Para ello, es necesario que proporcione formación reglada a sus equipos de atestados y también es necesario que éstos trabajen con mayor alcance y amplitud de miras, más allá de servir como mero soporte para la elaboración de sentencias judiciales.

Y una vez que la DGT empiece a conocer las causas reales de los accidentes de tráfico, será su obligación moral trabajar para diseñar e implantar las pertinentes medidas correctoras.

Por favor, no más frivolidades de este calibre. Y ello le sea pedido a la DGT por respeto, sólo por respeto a quienes han perdido su vida en la carretera.

Juanjo Alba

Dr. Ingeniero Industrial

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