Lunes, 24 Agosto 2015 11:30

¡Al cole con la DGT!

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Veía yo la última emisión del programa «Seguridad Vital» y aguardaba el momento de la anunciada entrevista a la Directora de la DGT porque estaba seguro de que –tal y como nos tiene acostumbrados- algo diría, tarde o temprano, para no dejarnos indiferentes.

Y llegó ese gran momento en el que el entrevistador –creo que sin ser consciente de ello- le lanzó una pregunta envenenada: «¿Qué le dirías a la persona que quiere iniciar un viaje como recomendaciones básicas?»

Deberíamos ver ahora a la máxima responsable de la Institución que debe velar por nuestra seguridad como usuarios de las vías de circulación aprovechando con sabiduría esos valiosísimos segundos que le brindaba una televisión nacional. Deberíamos verla sacando de su interior todo ese conocimiento acumulado sobre el origen y consecuencias de los accidentes de tráfico y usarlo con maestría para ayudarnos a no ser víctimas de esas situaciones que se repiten una y otra vez y que degeneran en más accidentes de tráfico, en más lesiones y en más muertes. Deberíamos verla en el desempeño de su liderazgo en la mejora de la seguridad vial.

Y llegó el momento de la respuesta… y la Directora respondió: «Por favor, asegúrese que ese vehículo, que esos neumáticos están en condiciones. Inicie el viaje bien descansado y descanse durante el viaje adecuadamente hidratado y coloque bien a todas las personas, a las mascotas y al equipaje en su vehículo para evitar problemas de carga.» (sic)

Caramba. ¡Qué lección!

No debemos pensar que es más importante advertir a quienes viajen en motocicleta sobre la importancia de adoptar la máxima cautela cuando se adentren en curvas con guardarraíles desprovistos de sistemas de protección de motociclistas para que, en caso de caída, no resulten terriblemente mutilados al impactar contra esos postes sin proteger por la administración.

No debemos pensar que es más importante recomendar a los automovilistas que se busquen la vida para que alguien les enseñe a sacar el máximo partido de ese sistema de frenos llamado ABS, que puede evitar colisiones y atropellos, y cuyo manejo no se nos enseña porque –pese a ser obligatorio en los turismos nuevos y pronto también en las motocicletas- la administración piensa que no es necesario dar formación específica para los conductores.

No debemos pensar que es más importante aprender a salir de un coche volcado, maniobra que no es sencilla, que puede ser peligrosa y que todos podemos vernos forzados a tener que realizar en algún momento de nuestra vida. La administración tampoco piensa que sea necesario dar formación específica sobre ello.

No debemos pensar ni estas ni muchas otras cosas sin tener en cuenta que siempre deben ir por delante esos sabios consejos de la Directora de la DGT y que nunca deberían sonar a palabras vacías pese a que las hayamos oído miles de veces en las más elementales actividades escolares sobre seguridad vial.

La verdad, no no soy capaz de imaginar a toda una Directora de la DGT reunida con sus asesores técnicos para seleccionar los mejores consejos que se podrían dar a los ciudadanos y que entre todos ellos lleguen a la conclusión de que lo más conveniente es recordar la importancia de revisar el coche, descansar y beber agua.

Esta situación nos demuestra que todavía no es momento de preguntarse si la DGT exhibe mayor o menor nivel técnico en sus actuaciones, sino que la pregunta está todavía en el nivel de saber si la Directora de la DGT se plantea dejar de frivolizar en algún momento con las cuestiones que afectan a nuestra seguridad vial.

No debo pensar que la Directora de la DGT actúe de mala fe, así que no me queda otra opción que pensar que lo hace con ignorancia.

Libérese, Sra. Directora. Sea Ud. humilde y descubra lo interesante y productivo que puede ser aprender cosas nuevas. Incluso me atrevo a sugerirle que tome como referencia a sus homólogos de la NHTSA (National Highway Traffic Safety Administration) que decidieron guiarse en su gestión por tres muy elementales valores clave: integridad, liderazgo y servicio. Podría ser una forma de empezar, máxime cuando su gestión al frente de la DGT es claramente cuestionable en esos tres valores.

… y terminó el entrevistador diciendo: «Pues mil gracias y suerte, porque la suerte de la Directora General de Tráfico es la suerte de todos.»

Gran nobleza la de este hombre, pero lamentablemente esto funciona al revés: la «suerte» -por desgracia- nos la tenemos que desear a nosotros mismos. Nuestra suerte es la suerte de la Directora de la DGT.
 
 
Juanjo Alba

Dr. Ingeniero Industrial

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