Jueves, 11 Febrero 2016 10:03

Poco rigor técnico en la DGT

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El pasado 14 de abril de 2015 nos pronunciamos sobre un vídeo difundido por la Dirección General de Tráfico (DGT) a través de redes sociales. El vídeo -que por cierto fue retirado- mostraba un accidente de tráfico por alcanzamiento sobre el que la DGT se pronunciaba diciendo «Embestida por detrás por exceso de velocidad. El vehículo que circula a gran velocidad, no frena ni cambia de carril para adelantar y acaba por embestir al vehículo que le precede». El artículo y el informe elaborado pueden leerse aquí en cualquier momento: «Incorrecciones de la DGT en análisis de velocidades».
Volvemos ahora con otro asunto que sigue evidenciando que la falta de rigor técnico en muchos de los pronunciamientos que realiza la DGT es constante y preocupante.

La DGT, a través de Twitter, nos dice ahora que «Es fácil perder el control en un adelantamiento arriesgado con suelo mojado y exceso de velocidad».

En primer lugar, visonando el vídeo, debemos decir que no encontramos ningún elemento objetivo que nos haga pensar que el vehículo que pierde el control circule con exceso de velocidad. Podrá ser así, o podrá no ser así, pero nunca será bueno hacer creer que existe relación directa entre la «pérdida de control» y el «exceso de velocidad». Es decir, la DGT debería aclarar que no hay conexión entre el fenómeno físico del aquaplaning y el concepto administrativo del «exceso de velocidad». Se puede entrar en aquaplaning con exceso de velocidad, pero también se puede entrar en aquaplaning sin exceso de velocidad y es bueno saberlo por nuestra seguridad.

Es cierto que para dificultar la aparición del aquaplaning será fundamental llevar unos neumáticos en buen estado, con las presiones adecuadas y, por supuesto, circular a velocidad moderada. Pero también es factor clave evitar entrar en zonas de la calzada en las que el espesor de la lámina de agua sea suficiente como para que aparezca el aquaplaning .

Por ello, en aras de ser rigurosos, la DGT debería aclarar que esa «PRECAUCIÓN» -con mayúsculas- que se nos pide también debe exigirse porque la dejadez en el mantenimiento de muchas de nuestras carreteras puede traducirse en la existencia de irregularidades en el firme que permitan el acúmulo de agua con espesores de lámina más que suficientes para que aparezca el aquaplaning. Dicho de otro modo, una administración que no hace sus deberes también debe ser cosniderada como un riesgo objetivo de aparición de aquaplaning.

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